Compartiendo Tiempo |
Cuando me hablaron por primera vez de La Boleta del Tío Dan, me imaginé algo negativo: pensé en padres que no dejaban a sus hijos ni respirar, con tanto contar y tabular: los quehaceres, las horas de dormir, y actos de compasión. Pensé: ¿Cuánto más vamos a presionar a nuestros hijos, y ellos tan chiquitos?
[Lea El Artículo Completo] |
|
|
|